sábado, 5 de noviembre de 2011

Robin


Hoy quiero escribir una entrada acerca de un ser muy especial que, a pesar de que hace 12 años que se marchó de mi vida, lo sigo recordando con frecuencia y lo recordaré hasta el día que me muera. Se trata de mi perro, Robin.
Aún recuerdo el día que murió como el día que más he llorado en toda mi vida. No podía parar de llorar. No era justo que se hubiera ido, no era mayor, tenía sólo 8 años. Hacía un mes que le habían dejado de funcionar los riñones, pero lo llevábamos todos los días a la Clínica Veterinaria donde le inyectaban suero en sus patitas para intentar que sus riñones trabajaran, pero no había forma de que eso sucediera. Nunca podré agradecer lo suficiente a mi padre que se gastara más de cien mil de las antiguas pesetas en el veterinario. Lamentablemente, no sirvió de nada, pero había que luchar...
Robin llegó a mi vida cuando yo tenía 14 años. Estaba en una edad difícil, la adolescencia. Él me daba compañía, me hacía sentirme mejor conmigo misma. Dormía en los pies de mi cama. Entre nosotros había una conexión especial. Siento tanto no haber estado el día de su muerte al lado de él... En el momento que se "fue" yo no estaba en casa. Me hubiera gustado haberle ayudado en ese instante de agonía, en su último suspiro.
Después de Robin, llegó Tango. Y aún sigue en casa de mis padres. Pero ya no fue igual. Ya no es igual. Para mi, ningún perro podrá sustituir a Robin. Recuerdo que cuando vivía Robin, yo era incapaz de ver las mascotas encerradas en esas jaulas de cristal que hay en las tiendas de animales. Cuando pasaba por delante de una de esas tiendas, tenía que mirar para otro lado porque se me saltaban las lágrimas. Ya no me sucede eso. Las desgracias nos hacen duros. Ya puedo mirar las jaulas de los animales, y no derramo ni una sola lágrima.
A veces, le hablo a Victoria de Robin, y ella me pregunta que por qué se murió y que dónde está ahora. Hay una película infantil que se llama "Todos los perros van al cielo". Pués yo creo que allí es donde está ROBIN.

miércoles, 5 de mayo de 2010

CARTA A MI ABUELA


Querida Llella:

Hace 11 años que te marchaste de nuestro lado, y a pesar de los años que han transcurrido, te seguimos teniendo presente entre nosotros, recordando tu voz, tu pelo, tu ropa, tus guisos, tu casa de Pío XII... Desde que te fuiste, muchas cosas han cambiado. Si tienes un rato libre, me gustaría informarte de como está todo en la actualidad.

Tu nieta mayor, Mari, se casó y tiene dos niños muy guapos y graciosos con los que se te caería la baba. Sigue siendo muy trabajadora y responsable, se toma las cosas en serio y se ocupa muy bien de su familia. Estarías orgullosa de ella.

Eva, la segunda de tus nietos, pasó una mala racha pero ahora mismo te aseguro que es la mujer más feliz del mundo ya que está embarazada y va a tener la ansiada niña que todos desean. Ya sabes que a Eva siempre le han encantado los niños pequeños, y disfruta mucho con sus sobrinos, pero ahora la vida crece en su interior y cada día que pasa es un día menos para poder ver la carita de Andrea. Andrea será la quinta de tus bisnietos, tras Adrián, Victoria, Javier y Pablo. Y seguro que no será la última.

Joaquín, tu único nieto varón, es hoy un hombre de 27 años al que la vida le ha dado algún que otro palo, pero ha sabido sobreponerse y espera impacientemente casarse con la mujer de su vida el año próximo. Nunca olvidaré cuando lo operaron con tres meses de urgencia y tú estuviste allí en el hospital, al pie del cañón, sufriendo por el hijo de tu hijo. Siempre sentiste una especial predilección por tu Joaquinito, mi único hermano, así que espero que desde el cielo le ayudes a que consiga todos sus objetivos.

Patri, la más pequeña, se nos casa en un mes. Sí, tal como te lo cuento. Ya no es una niña como hace 11 años, es toda una mujer, y en 30 días verá cumplido su sueño casándose con su novio de toda la vida. Ojalá que ese 5 de junio luzca el día más bonito para la novia más guapa, aunque si caen algunas gotas pensaremos que son tus lágrimas de alegría de ver a la pequeña Chicha pasando por el altar.

En cuanto a mí, pués no me ha ido mal del todo. Me casé y tengo una niña y un niño, la parejita. Por cierto, que me suelen decir que el nene se parece a ti, que tiene tus ojos, y me alegro. Recuerdo que me decías los domingos cuando volvíamos del campo y parábamos en tu casa: "Ayy, Rocío, que me voy a morir y no te voy a ver vestida de novia", y desgraciadamente, fue verdad.

Tus hijos Antonia y Joaquín están bien, con los achaques propios del paso del tiempo, pero bien en general, contentos de ver que sus hijos van encaminando sus vidas y felices de que la familia vaya aumentando.

Bueno, Llella, a grandes rasgos así está más o menos todo. Dale muchos besos al Llello y a la tía Rafaela. No nos olvidamos de vosotros.

P.D. No sé si el cielo de los perros está cerca del vuestro, pero por si acaso te pilla cerca, dile de mi parte a Robin que siempre estará en mi corazón.

sábado, 26 de septiembre de 2009

LA EXPERIENCIA DE SER MADRE


Hoy retomo el blog para hablar de mi situación desde hace casi 6 meses, que es la de tener dos niños y como sirve la experiencia para llevarlo todo mejor.

Indudablemente, la segunda maternidad está siendo más positiva que la primera por muchas razones. Por ejemplo, no me está pillando nada de improviso. Ya no recibo consejos, si no que soy yo la que los dá a las madres primerizas. El hecho de saber de qué va el tema hace que lo asuma todo con más tranquilidad y madurez. Otro factor está siendo el carácter del niño. Javier es buenísimo, es el niño que toda madre querría tener. No llora nunca. Ni siquiera cuando tiene el pañal sucio, o le ponen la vacuna. Está todo el día sonriendo. Se despierta por la mañana y lo primero que hace al verme a mí o al padre es sonreir. Se le nota que es muy feliz, también por el hecho de que sus padres estén las 24 horas con él, cosa que hoy en día es misión imposible por el tema laboral. Él tiene la suerte de que su papá y su mamá estamos, por diversos motivos, en casa y eso le produce también tranquilidad. Por todo esto, creo que la segunda maternidad me está sentando mucho mejor, no sólo a mí, si no a todos los que me rodean.

Me alegro enormemente de no haber dejado a Victoria sin hermanos, puesto que tal como está hoy la vida, conozco a muchos padres que tienen sólo un hijo porque dicen que todo está muy caro y porque no pueden ocuparse del niño como quisieran. Es un sacrificio, pero, ¿quién dijo que ésto fuera fácil?

Adjunto una foto de mis peques: Victoria y Javier.

lunes, 31 de agosto de 2009

5 MESES DESPUÉS

Hoy cumple Javier 5 meses, y he pensado que sería bonito volver a retomar el blog, ya con otros temas obviamente, pero volver a escribir y compartirlo con los que lo querais leer. Intentaré escribir semanalmente, siempre que el tiempo, los niños, los estudios, etc. me lo permitan.
Nos vemos de nuevo.

jueves, 9 de abril de 2009

JAVIER YA ESTÁ AQUÍ


Se ha hecho de rogar, pero, por fin, el 31 de marzo a las 2.12 de la madrugada vino al mundo el pequeño Javier, con 3.314 kg y 49 cm. Os cuento como fue todo:

El lunes 30 de marzo, a las 15.30 h empecé a tener contracciones cada 10 minutos. No eran dolorosas, algunas eran de las que se pone la barriga dura y otras eran como un dolor de regla pero totalmente soportable. Después de la falsa alarma que tuve hacía dos semanas no quería irme a urgencias hasta que no estuviera segura de que estaba de parto. Pasaron dos horas y seguía con las contracciones cada 10 minutos, así que nos fuimos a urgencias. Allí me pusieron primero en monitores, pero las contracciones cesaron. Luego me exploraron, me dijeron que seguía dilatada de 2 cm como la vez anterior pero que no estaba de parto, por lo que me mandaron a casa. Entre una cosa y otra llegamos a casa a las 11 de la noche. Cenamos y nos pusimos a ver una película, y de repente me empezaron otra vez las contracciones pero muy intensas, súper dolorosas y cada minuto, así que de nuevo fuimos para el hospital. JJ me dejó en la puerta de urgencias a la 1.00 de la madrugada mientras él aparcaba, y yo subí a ginecología. Allí me exploraron y me dijeron que estaba dilatada de 6 cm!! Me dolía un montón y pedí la epidural. Me cogieron la vía y me pusieron en monitores mientras preparaban todo para la epidural. JJ llegó y yo estaba rabiando de dolor. Me pasó algo que no me había pasado con Victoria y es que tenía unas ganas de empujar enormes, cada vez que me venía una contracción empujaba sola. La matrona apareció y cuando se enteró de que tenía ganas de empujar y me vio dijo que de epidural nada de nada, y que nos ibamos para el paritorio. LLegamos a paritorio, y me subieron al potro. Dejé de empujar porque le cogí miedo al saber que iba a ser en vivo en directo, pero al momento me di cuenta que no tenía otra salida que empujar y que fuera lo que dios quisiera. Empecé a empujar con todas mis ganas, cerré los ojos pensando que era un sueño y que pasaría rápido, hasta que noté que la cabeza salía y a continuación lo más doloroso, que era el cuerpo de Javier. Y en un instante ya estaba él en este mundo. Las matronas me dijeron que lo había hecho muy bien. A Javier lo cogió mi cuñada, que como es pediatra estuvo presente en el parto. De mientras a mí me pusieron anestesia local para coserme porque me había desgarrado ( desgarro de 2º grado). El pinchazo me dolió bastante. Entre tanto, la placenta no terminaba de salir, parece que estaba muy pegada y no se desprendía, así que me tocó empujar otra vez mientras las matronas empujaban mi barriga hacía abajo, y ya salió. Era muy pequeñita, según dijeron. Ya me cosieron y más tranquilamente cogí al bebé y nos fuimos a la sala de despertar, donde estuve con suero una hora mientras le daba el pecho a Javier.

Y así ocurrió todo.

Con el parto de Javier termina este blog, que empezó un 1 de agosto del año pasado donde os comunicaba a todos que estaba embarazada por 2ª vez. Espero que os haya gustado. Gracias por leerlo y compartir conmigo la experiencia del embarazo y del parto. Besos.

Rocío

lunes, 30 de marzo de 2009

40ª SEMANA DE EMBARAZO


Todavía no ha nacido Javier.

MÉDICOS. Hace unos días me hice la última ecografía que pasa el seguro. Me dijeron que estaba todo bien, tanto el líquido amniótico como la placenta, y que según las medidas, el niño debía pesar unos 3.300 kg, aunque esto es solamente algo orientativo. Me comentaron que me llamarían del hospital si aún seguía sin ponerme de parto, pero que si por algún motivo no me llamaban, me fuera el miércoles 8 de abril para el hospital para provocarlo (para ese día estaría de 41 semanas + 3 días). Así que aquí estoy, esperando a ver si Javier se decide a salir antes del miércoles santo.

SÍNTOMAS. Sigo manchando marrón, y a veces me entran dolores como de regla. Creo que sigo dilatando a mi manera, pero como el niño no hace el intento pués de nada me sirve. Imagino que llegará un momento en que la bolsa se rompa al no tener tapón mucoso y estar dilatada, y entonces sí tendría que hacer Javier el intento de salir.

REFLEXIONES. Como hay que buscar el lado positivo de las cosas, hay dos motivos por los que no me importa que Javier se esté retrasando. Uno es para que su cumpleaños no pille muy cerca del de Victoria, y creo que ya está conseguido porque a día de hoy casi dista un mes de uno a otro. El otro motivo, es porque me hace pensar que aún no nace porque es muy tranquilo y no tiene prisa. Yo pensaba que cuando Victoria se adelantó era porque mi cuerpo simplemente no llegaba a los 9 meses, quizás por el ciclo de ovulación o por lo que fuera. Ahora me he dado cuenta que Victoria se adelantó pero porque ella estaba deseando salir de lo hiperactiva que era y es. Y Javier puede que sea lo contrario. ¿Sabré lo que es tener un niño que solo duerma y coma? Espero que sí.
Si Javier naciera en la semana 41, solo tiene tres días posibles para nacer: el lunes 6, el martes 7 y el miércoles 8. La verdad es que ya a estas alturas me importa más bien poco el día, lo que quiero es que nazca y punto.

Así ha sido mi semana número 40.

lunes, 23 de marzo de 2009

39ª SEMANA DE EMBARAZO


Ya estoy de 9 meses.

SÍNTOMAS. Sigo echando parte del tapón mucoso. Yo pensaba que lo había echado entero, pero no, además ya no es blanco, sino que es marrón y muy espeso. Quizás lo blanco que eché no era tapón mucoso, sino que era simplemente flujo porque al poner en internet "tapón mucoso" la descripción que viene es flujo de color marrón y espeso. Aparte de esto, sigo con la hinchazón de pies y manos. El otro día me hice una foto de los pies porque están peor que cuando me hice la foto en el anterior embarazo. Hoy me he levantado con un dolor enorme de riñones y sin haber podido dormir bien. En resumen, que estoy que no puedo con mi cuerpo.

TRABAJO. El viernes pasado fui al médico de cabecera para pedir la baja maternal. No hubo problemas en dármela, ya que es un derecho que tenemos con la única condición de que 6 semanas sean inmediatamente posteriores al parto. Cuando lo que se quiere pedir es la baja por it si ponen más impedimentos (como ya conté que me ocurrió embarazada de Victoria). El motivo de haberme pedido del tirón la baja maternal es porque a lo mejor en unos días se incorpora la funcionaria que sustituyo y si ya estoy de baja maternal a pesar de que mi contrato de trabajo se extinga, yo sigo cobrando la baja maternal por parte de la Seguridad Social. Es algo que me aconsejaron que hiciera en el trabajo, ya que no sería justo que después de llevarme todo el embarazo trabajando me quedara sin trabajo y sin cobrar.

MÉDICOS. Este jueves tengo ecografía en el seguro, imagino que para ver como está el líquido amniótico. De Victoria no llegué a esa ecografía. Ya veremos qué tal está todo.

REFLEXIONES. Definitivamente, Javier no tiene ganas de salir. Se mueve mucho a pesar de que tiene que estar apretadito, pero yo no tengo contracciones ni ningún síntoma de parto (a excepción del tapón mucoso). Si naciera en la semana 40, que empieza el lunes 30 y acaba el domingo 5, me gustaría que naciera uno de los siguientes días: 30, 31, 1, 2, 3 ó 5.

Así ha sido mi semana número 39.